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La separación


Actualmente, tanto ciencia como la sociedad tienen la misma importancia en el estudio de la realidad social, por lo que es necesario generar redes entre estas dos.

La modernidad marca el nacimiento de la división de lo humano y lo no-humano, los cuales mantienen sus propias relaciones, competencias y agrupamientos. De esta manera, la modernidad tiene dos prácticas, la purificación, que divide y la traducción, que mezcla. Por otro lado, respecto a la constitución moderna, que da legalidad y determina una forma de organización, toma como base la división entre el mundo natural y social, solo interesándose, de esta manera, lo social, excluyendo a los no-humanos de la realidad. Sin embargo, al buscar la relación de lo social y lo natural, obtenemos a los híbridos, que según Boyle se encuentran libres de prejuicios, son objetivos y crean a los no-humanos (Latour, Nunca fuimos modernos, 1991).

Si continuamos separando las características de la ciencia y de la tecnología en dos campos que parecen opuestos, será cada vez más complicado realizar análisis que permitan comprender la relación entre la tecnología y la sociedad, y de esta manera, nos alejaremos cada vez más de crear y emplear la ciencia y la tecnología para satisfacer las necesidades de la humanidad.

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